4 jul. 2009

La palma del altar de César Augusto - Leyendas de Tarragona




En vida de César Augusto, Tarragona fué la primera ciudad del imperio Romano que construyó un altar en su honor. Así agradecían los tarraconenses los favores y honores con los que el César había enriquecido a Tarraco, como la concesión del título de Trinphalis y sobre todo por haberla elevado a la altísima categoría de capital de la provincia Citerior.

Pero mira por donde un día, se les ocurrió a los patricios tarraconenses visitar el altar, y quedaron perplejos al contemplar una palma que había brotado del mismo altar dedicado al Divino Augusto.

Para celebrar tan inusitado acontecimiento organizaron grandes festejos. Uno de ellos, puede ser el más relevante, fué la carrera de cuádrigas en el Circo, en la que participó el siervo de Flavio y Sempronio, Eutiques, ( áuriga famoso de la ciudad y fuera de ella por su belleza varonil, juventud y audacia.El mismo Eutiques que a su muerte a los 22 años, nos dejó escrito en mármol, este testamento emocionante: "....Envidió mi juventud el cruel destino, aquel destino contra el que nada puede hacerse. Ni siquiera me ha concedido la gloria de morir en el Circo, donde el pueblo piadoso hubiera derramado lágrimas sobre mi cuerpo. Una ardiente fiebre me ha quemado las entrañas, me ha vencido la enfermedad que no ha podido frenar la medicina.Alfombra de flores, caminando, mi sepultura; quizás tú misma me aplaudías cuando vivía...")

Los ciudadanos más relevantes de varias ciudades, viajaron a Roma para comunicar la aparición de la palma en el altar al venerable Augusto.
Una vez ante él, le explicaron el maravilloso acontecimiento, con la esperanza de que el emperador se alegraría.
César Augusto meditó durante unos instantes y lanzó una mirada llena de ira, y con gestos amenazadores les contestó:Esto significa que hacéis pocos sacrificios en mi altar!
No habían pensado en ésa posibilidad y se fueron avergonzados de vuelta a su patria, con el encargo imperial de que cuando llegasen, acuñaran monedas con la palma en el altar, para deshonrarlos y escarmentarlos ante el resto de la gente.

De aquí, que algunas de las monedas tarraconenses del tiempo de Augusto, lleven en el reverso una palma.

Si alguien dice que esto es símbolo de triunfo, del cual disfrutaba la Colonia Iula Urbs Tarraco, no os lo creáis, son historias!!


Traducido dle libro, Leyendas históricas de Tarragona


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