26 jul. 2009

La fuente de las Moras o La fuente del Loreto



En las afueras de Tarragona hay una pequeña colina, a los pies de ella brota una fuente conocida antiguamente como Fuente de las Moriscas y después con el nombre de Fuente del Loreto.

Ni la historia ni la filología han conseguido explicar el origen del nombre, lo cual favoreció la imaginación popular que dió lugar a la leyenda.

Una vez Sant Oleguer (San Olegario) y un grupo de Barceloneses, iban a Tarragona para reconstruir la iglesia de Santa Tecla, destruida por los moros.
Sus corazones llenos de entusiasmo, hacían que no sintieran la fatiga del viaje. Cantaban, rezaban, descansaban debajo de los frondosos algarrobos que encontraban en el camino y bebían agua de los riachuelos que iban encontrando.
Pero cuando estaban en la última jornada de su peregrinaje, muy cerca de Tarragona, apareció un gigante vestido de moro, feo como un pecado, impidiéndoles el paso y amenazándoles con hacer destruir y hacer pedazos al primero que se atreviera a continuar.

- Qué haremos ahora?

Ya estaban a punto de renunciar y volver a Barcelona, cuando apareció una doncella, hermosa como un ramo de rosas, y más valiente que David, la cual les animó a seguir y dirigiéndose al gigante moro le dió una bofetada que hizo que saliera disparado hasta que lo perdieron de vista.
Después de esto la heroína desapareció como una bella ilusión, y los cristianos que vieron en ella la imagen de Santa Tecla, tuvieron más valor para enfrentarse a cualquier enemigo.

Por fin llegaron a Tarragona, la ciudad estaba desierta, sin rastro de vida, pero con el extraordinario esfuerzo de aquella buena gente y las bendiciones del prelado las cosas iban bien. Comenzaron las obras de reconstrucción y en pocos días, las paredes de la santa casa estaban terminadas como por obra de magia.

Pero cuando las habían terminado, una noche se presentó aquel moro gigantesco y las derribó de un soplido. El hecho se repitió tantas veces, que los cristianos realmente muy enfadados, decidieron escarmentar al gigante.
Era una noche fría como la garganta de un lobo

-Crac, crac, crac, ya se oyen las pisadas...
-Ya ven la sombra amenazadora...
-Ya se acerca una enorme silueta...

Ellos que estaban esperándole, le lanzaron una lluvia de piedras y lo derribaron. El gigante se alejo maldiciendo, hacia su nauseabundo refugio.
Al alba, los caballeros siguieron sus pisadas, un rastro de sangre más negra que el carbón, les llevó a la cueva donde el gigante malherido, se retorcí rabiosamente en el suelo, maldiciendo, delante de sus concubinas horrorizadas.

Los cristianos se fueron atemorizados ante tal espectáculo, y las moras huyeron detrás de ellos chillando despavoridas. Justo cuando salían, un terremoto agrietó el suelo y se tragó la cueva con el gigante.

Pasado el momento de esta terrible visión, las desgraciadas moras, acogidas por los caballeros cristianos fueron conducidas a la ciudad y puestas bajo la protección del Santo restaurador. Y entre el nuevo ambiente religioso y las enseñanzas del Obispo Olegario, se convirtieron al cristianismo.

Una vez instruidas en la vida de los Santos, se retiraron a la soledad del campo para dedicarse con las demás Magdalenas a la más rigurosa penitencia. Para ello escogieron la colina cercana al comellar del Moro, para que el lugar plagado de recuerdos trágicos, las reafirmara en sus nobles y cristianos propósitos.

Allí pasaron los días, descalzas, comiendo hierbas silvestres, y sin ninguna otra comodidad que un recipiente de agua bendecida para alejar a los espíritus malignos y alejar a los fantasmas nocturnos.

Los recuerdos de tiempos pasados les arrancó tantas lágrimas, que la colina , se impregnó de ellas y nació una fuente,
de la cual una ha dejado de brotar el agua.


La fama de la santidad de las ermitañas, ocasionó una multitud de peregrinos, de gente que buscaba el consuelo a sus necesidades. Y las hierbas del lugar se convirtieron en medicinales por sus virtudes y también el agua que brotó de la fuente, contenía propiedades medicinales.
La que actualmente se conoce como fuente de las moriscas o fuente del Loreto.

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