4 jul. 2009

Jaime I el Conquistador - Jaume I el Conqueridor



Hijo del rey Pedro II el Católico y de María de Montpellier, Jaime I el Conquistador se convirtió en soberano de la Corona de Aragón con tan sólo cinco años, al morir su padre en la batalla de MuretFue el conquistador de tres reinos: Mallorca (1229), Valencia (1241) y Murcia (1266), entonces en manos de los sarracenos

En 1276, el 27 de julio algo enfermizo, Jaime I fallece en Valencia cuando iba a partir hacia Tarragona, donde proseguiría para descansar en el Monasterio de Poblet. Su cuerpo descansa en dicho monasterio catalán como otros reyes e Infantes de la Casa de Aragón.

Cegados por la sola idea de encontrar tesoros escondidos en su interior, todas las tumbas, tanto reales como ducales de los Cardona-Segorbe, fueron abiertas y registradas con detenimiento entre 1835 y 1837. Sólo tres cuerpos fueron extraídos de sus ataúdes "para hacer burla y escarnio entre el populacho". Fueron los de Jaime I, su tataranieto Pedro el Ceremonioso y el del rey Juan I el Cazador, hijo mayor de El Ceremonioso.

Una vez se produjo la profanación, mosén Antoni Serret, de la vecina población de la Espluga de Francolí, solicitó permiso a las autoridades para recoger los restos esparcidos de los monarcas de la dinastía de los Condes de Barcelona. Tras concedérselo, los envolvió en hules para recoger aceitunas y se los llevó en carro hasta su rectoría, donde los tapió para protegerlos.

Fue Alfonso XIII quien ordenó revisar los restos custodiados en la catedral de Tarragona (28 cráneos y 32 fémures) al ver que la herida en el cráneo de Jaime I no coincidía con la que sufrió en vida -una saeta sarracena se le coló por la visera del casco durante el sitio a Valencia (1238)-. Encontraron otra cabeza, con una cicatriz más pequeña, en la sien, que había sanado en vida. Ante la imposibilidad de saber con certeza cuál correspondía al Conquistador, guardaron ambas en el féretro. Las dos continúan en el sepulcro.

Los restos de los monarcas de la Corona de Aragón, entre ellos el de Jaume I, fueron trasladados en 1948 a la catedral de Tarragona y regresaron en 1952 al actual panteón,cuando Franco aprobó un decreto que ordenaba el traslado.

Lo que pretenden los investigadores es "retornarle la dignidad perdida" al monarca, según Ibars, realizando análisis de ADN del 'conqueridor' así como buscar restos de familiares para compararlos.

Este es el monumento funerario del año 1908 obra de Lluís Domènech i Montaner, dedicado a Jaime I y que en la actualidad se encuentra en un patio del ayuntamiento de Tarragona.

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