29 jun. 2009

La encina del dolor - Leyendas de Tarragona

Actualmente la finca antiguamente llamada Mas Morató, ha sido rebautizada y casi nadie la conoce por su nombre original, ni tampoco al camino, aunque ambos nombres continúen siendo los vigentes en el catastro y en los mapas comarcales.Cerca de la actual entrada había, hasta los primeros años del pasado siglo XX, una encina enorme, varias veces centenaria, que todo el mundo conocía como “la encina del dolor”.

Cuenta la leyenda que, hace unos siglos, vivía en la masia una familia con una hija única, “la pubilla”. También vivía con la familia un tío soltero al que daban albergue casi por compasión. Era un hombre arisco que despertaba las antipatías de cuantos le conocían.
La pubilla, hermosa y alegre, estaba enamorada de un joven, muy buena persona pero de condición modesta, vecino del cercano pueblo de la Secuita.

Al tío no le gustaba la relación ya que estaba convencido de que cuando se casara la pubilla con el joven, le echarían de casa.
Esta idea se convirtió en una obsesión y continuamente pensaba en cómo deshacer aquel futuro matrimonio.
Aprovechando que el joven iba y venía del pueblo al acabar su jornada, de noche, para visitar a su amada, el tío lo esperó oculto en la oscuridad y lo asesinó a golpes de hacha. Después arrojó su cuerpo junto a una finca cercana.
Posteriormente su extraña conducta le traicionaba constantemente y le puso bajo sospecha. Un día, viendo acercarse a los guardias, huyó y jamás volvió a saberse de él, confirmando las sospechas generales.

La muchacha, al comprender la tragedia, se sumió en una profunda desesperación. Al cabo de unos días, los payeses que con sus carros pasaban por la carretera vieron su cuerpo colgado de la gran encina.

Dicen que desde aquel día las ramas de la encina crecieron hacia abajo y la llamaron “la encina del dolor” en recuerdo de lo ocurrido.
Hoy existe el lugar, pero ni rastro de la encina, de la cual casi no queda ni el recuerdo.

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